Nuestra Hermandad fue fundada a fines del siglo XIX, entre los años 1893 y 1894, en la antigua Iglesia Conventual de San Francisco.

El antecedente histórico más remoto en relación a la creación de la Hermandad se halla en la antigua asociación piadosa que rendía culto a San Telmo, Patrón de los Mareantes. No es de extrañar, por tanto, que sus fundadores y primeros hermanos fueran los marineros y pescadores que habitaban las calles del viejo barrio de San Francisco.

Muy pronto, la Cofradía, cuyas primeras Reglas fueron aprobadas por el Arzobispo de Sevilla, Don Marcelo Spínola y Maestre, alcanzó grandes cotas de devoción entre los vecinos del barrio y su popularidad se extendió rápidamente por toda la ciudad, que profesaba un singular fervor hacia su Titular, la Santísima Virgen del Mayor Dolor, una imagen venerada en San Francisco desde el siglo XVII, cuya belleza y valía artística son constantemente ensalzadas en cuantos documentos conservados a Ella se refieren.

Sin grandes avatares discurría la existencia de la Hermandad, hasta que en el año 1936, a comienzos de la Guerra Civil, sus imágenes y enseres fueron destruidos. De aquellos tiempos, se guarda especial memoria de la procesión del Miércoles Santo del año 1937, en la que una fotografía en blanco y negro de tamaño natural aparecía entronizada en el paso de palio, sustituyendo a la desaparecida talla de la Dolorosa.

Pero no acaban aquí, ni con mucho, las vicisitudes padecidas por la Hermandad, que, sin haber aún recuperado el esplendor del que gozaba con anterioridad a la contienda, se ve obligada en 1963 a abandonar su sede canónica, la Iglesia de San Francisco. De este templo pasará a la Santa Iglesia Catedral, en la que permanecerá hasta 1978. El Miércoles Santo de ese mismo año la Cofradía habría de abandonar también el primer templo diocesano.

Desahuciadas una y otra vez, las Sagradas Imágenes hallarían temporal hospedaje en una humilde vivienda, generosamente cedida al efecto, mientras que en el corazón del barrio de San Francisco comenzaba a levantarse, gracias a la devoción, cariño y fervor del Pueblo de Huelva, una pequeña Capilla donde la Cofradía hallaría definitivo asiento.

En el año 1979 se bendice la nueva Capilla y con su llegada a ella la Hermandad conoce un periodo de esplendor y desarrollo nunca antes conocido, tanto es así que muy pronto el pequeño templo resulta incapaz para acoger la intensa vitalidad desplegada por la Cofradía. De este modo, en 1992 y nuevamente gracias a la generosidad de sus miembros, es bendecida por el Obispo de Huelva la nueva Iglesia de Santa María de la Esperanza, un templo capaz, con nobleza constructiva, que ha venido a beneficiar la imagen urbana de la ciudad y que dispone, además, de distintas dependencias auxiliares en las que se desarrollan continuamente actividades de apostolado y formación.

Entre ambas fechas, concretamente en el año 1984, la Hermandad obtiene el carácter Sacramental, solicitado por la Junta de Gobierno de aquel entonces al amparo del que fuera nuestro Capellán y Director Espiritual, Reverendo Don Carlos Nuñez Vega, de feliz memoria para todos nosotros, con el único objetivo de que, desde la Hermandad, propietaria ya en aquel entonces de una Capilla, se intentase recuperar el culto Divino al Santísimo Sacramento, ya que la Parroquia estaba muy limitada por la ubicación temporal en la Capilla Conventual de las Hermanas de la Cruz, la cual no contaba con muchas posibilidades de propiciar el Culto Eucarístico.

Por primera vez en nuestra Ciudad, a petición, como no podía ser de otra manera, del Pueblo de Huelva, el 4 de junio de 1994, con motivo de la celebración del I Centenario Fundacional de la Hermandad, el Excelentísimo Ayuntamiento concede e impone la Medalla de Oro de la Ciudad a Nuestra Señora de la Esperanza, en un acontecimiento realmente vivido y participado por la Ciudad y sus onubenses.

Tal es así, que, tras ello, y Coronada Canónicamente ya la primera Imagen Mariana de la Ciudad de Huelva, Nuestra Patrona, la Santísima Virgen de la Cinta, el Cabildo de Oficiales de Gobierno de la Hermandad acomete ilusionado y decidido la solicitud de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Esperanza, petición ratificada por aclamación y entre vivas, vítores y aplausos, por un histórico Cabildo General de Hermanos celebrado el 11 de febrero del año 1997.

En estos avatares, la Hermandad recibe una distinción altamente valorada por nosotros: la Cruz al Mérito Naval, concedida por Su Majestad el Rey Juan Carlos I a la Hermandad el 2 de enero de 1997, como reconocimiento a sus importantísimos vínculos con la Armada, que datan prácticamente desde los orígenes de la Cofradía, y que hoy se mantienen estrechos y absolutos, tal que la Marina Española está dignamente representada en todos los acontecimientos extraordinarios que la Hermandad celebra. El 18 de diciembre del mismo año, en la Función dedicada a Nuestra Señora de la Esperanza, el Reverendísimo Señor Obispo de la Diócesis, Don Ignacio Noguer Carmona, anuncia que acepta por primera vez en nuestra Diócesis la solicitud realizada por la Hermandad de Coronar Canónicamente a una Imagen de la Virgen Dolorosa.

El miércoles Santo de 1999, el Señor Obispo, en su acostumbrada visita de la mañana, anuncia la fecha de la Coronación para el día 3 de junio de 2000. La Hermandad, que ya venía desarrollando actos y cultos preparatorios para este único acontecer, inicia un programa final para afrontar por último la ansiada Coronación de Nuestra Señora de la Esperanza. Entre ellos, cabe destacar de manera especial la visita de Sus Majestades los Reyes de España a la Exposición "Esplendores de Esperanza" y el regreso de la Virgen al Templo Catedralicio, veinte años después de haberlo abandonado, para la celebración del solemne triduo preparatorio de la Coronación.

 

 

Mención aparte para la Hermandad, constituye la mejor Corona que podía ofrecerle a su Esperanza, un pabellón y piscina terapéutica y climatizada llevada a cabo en el hogar que lleva el nombre de la Virgen, que gestiona la Asociación Aspapronias, decana en nuestra ciudad en el desvelo por los discapacitados psíquicos y físicos que, desde el 1 de junio de 2000, disfrutan de los beneficios terapéuticos y de ocio de esta Obra.

El gozoso día 3 de junio del año 2000, tal y como estaba proclamada, el Excelentísimo y Reverendísimo Señor Don Ignacio Noguer Carmona, Obispo de la Diócesis, corona Canónicamente a Nuestra Señora de la Esperanza, con todo honor, ante la maravillosa e incondicional presencia del Pueblo de Huelva, con el padrinazgo de la Ciudad, personificado en la figura del Ilustrísimo Señor Alcalde y de las Hermanas de la Cruz, y para mayor honra y gracia de la Virgen, Nuestra Señora de la Esperanza, y de la Ciudad de Huelva.

 

 

Entre 2008 y 2009 se realizaron unas obras de ampliación de la Iglesia, así como las obras de reforma y ampliación de la Casa de Hermandad y demás dependencias anejas. Con ello se produjo la unión de la Iglesia actual más la planta baja de la primitiva Capilla. Con esta unión, la Iglesia o el espacio destinado al culto en la actualidad incrementó en 80 m2, aproximadamente, ganando el templo una nave más en su lado izquierdo. 

 

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